El motor de la economía argentina

El alto crecimiento se debe a un factor ajeno al gobierno, coloquialmente llamado “suerte”: la clave no fue la política económica, sino la coyuntura externa y el "oro verde", según afirma el economista tucumano, ex Director Ejecutivo del Banco Mundial.

Desde el 2003 la Argentina estuvo creciendo a tasas relativamente altas y la pregunta de rigor es cuál fue el motor que genero ese crecimiento.  Ese alto desarrollo es realmente un enigma dada las enormes distorsiones que la política económica ha impuesto a los sectores económicos, la anémica inversión directa extranjera, y la restricción energética.

En los últimos 20 años el crecimiento muestra una alta variabilidad. Durante el primer periodo del presidente Menem (Menem 1) el país creció a una tasa promedio del 6 por ciento anual; durante el segundo periodo (Menem 2) y cuando buscaba su tercera reelección esa tasa cayó a un promedio del 2 por ciento (lo que por cierto explica su posterior fracaso en las elecciones del 2003). Posterior al último ciclo de Menem vino el periodo de De la Rua y de Duhalde con el desplome de toda la economía y en particular del sector financiero.

Las expectativas de crecimiento para los próximos dos años son optimistas. Finalmente, durante el periodo Kirchner-Kirchner la economía se recupera y crece a una tasa promedio del 5 por ciento anual. Ahora, para el 2010 la mayoría de los economistas espera que la tasa de crecimiento sea superior al 7 por ciento e igualmente optimistas son las predicciones para el 2011. ¿Es esto un éxito de la política económica del gobierno? La respuesta es un contundente: no; y es lo que mostramos a continuación. La gráfica 1 muestra la evolución del crecimiento Argentino desde 1990.

En periodos cortos el crecimiento económico tiene vaivenes que llamamos ciclos; pero más importante que los ciclos son las tendencias de largo plazo. Estas tendencias son más importantes que los vaivenes o ciclos de plazos cortos porque muestran el crecimiento potencial del país más allá de situaciones coyunturales. Hemos aplicado un filtro econométrico (Hodrick-Prescott) a la serie mostrada en la gráfica anterior para generar el crecimiento potencial. Básicamente el filtro elimina los ciclos y deja la tendencia. Esto lo mostramos en la gráfica 2.

¿Qué fue lo que causo la tendencia a la baja durante la década de los 90 y la tendencia al alza durante la década siguiente? La gráfica 2 muestra un crecimiento en forma de campana invertida y la respuesta más apropiada parece apuntar al precio de las exportaciones del país que como veremos tienen el mismo comportamiento. Cabe hacer notar que el precio de la soja tiene un peso muy importante en el índice de precio de las exportaciones. En la gráfica 3 juntamos el crecimiento potencial del país de la gráfica anterior con el precio potencial de los productos argentinos de exportación. 

Puede haber sin duda explicaciones alternativas para explicar el alto crecimiento de la economía Argentina en los últimos años. Por ejemplo, ahora con el auge del pseudo-keynesianismo alguien podría argumentar que el crecimiento se debió al aumento del gasto fiscal. En efecto, los gobiernos de los Kirchner realizaron un aumento sin precedentes en el gasto fiscal (de consumo y que incluye las transferencias de los distintos planes sociales). ¿Tuvieron esos gastos algún impacto en el crecimiento que la Argentina tuvo desde el 2003? ¿Fue ese gasto o el sector agrícola y sus exportaciones los que posibilitaron un crecimiento potencial del 6 por ciento anual en ese periodo? La respuesta es muy importante porque la Presidente ha hecho del aumento en ese gasto no solo una cuestión que epitomiza a su gobierno sino también que da ese consejo a todos los países como remedio para combatir la recesión mundial. La gráfica 4 muestra el crecimiento potencial de la economía Argentina y el crecimiento potencial de los gastos del gobierno.

Si bien tanto los gastos de consumo del gobierno como el crecimiento del país tienen tendencia positiva no hay ninguna relación causal entre ellos. Esto lo hemos confirmado por pruebas econométricas de causalidad las que confirman con altísimo grado de probabilidad esta falta de conexión.
El alto precio de las exportaciones seguramente explica también porque a pesar del enorme gasto fiscal y el actual déficit el Banco Central continua comprando dólares. Esto es similar a lo que pasa en Azerbaiyán, Sudan, y muchos otros países exportadores de petróleo. Como el gobierno emite para comprar esos dólares por supuesto que el tipo real de cambio se ajusta lo mismo a través de inflación (como pasa en China).

En resumen, el alto crecimiento argentino se debe a un factor ajeno al gobierno, a un factor que técnicamente llamamos exógeno y coloquialmente “suerte”.  Suerte porque no fue la política económica del gobierno la que causo el alto crecimiento sino una coyuntura externa muy lejana a la política gubernamental. El motor del crecimiento Argentino fue el campo y su “oro verde”. Es más, la política económica del gobierno puso un techo al crecimiento mientras que el precio de la soja y el alto desarrollo tecnológico de los productores agrícolas pusieron un piso bastante alto y creciente.  Estimo que la política económica oficial (intervencionista y distorsionante)  pudo haber restado al menos unos tres  puntos porcentuales al crecimiento económico del país.


El Dr. Valeriano Garcia es graduado de la Universidad de Chicago. Fue presidente de la Fundación del Tucumán y posteriormente Director Ejecutivo del Banco Mundial (1998-2000) Actualmente es consultor independiente. Este artículo fue originalmente publicado por HACER (www.hacer.org), en agosto de 2010; y la Fundación del Tucumán lo reprodujo con autorización del autor en el informe Análisis Regional Nº 6.