Inquieta la inflación y el unitarismo fiscal y político

La Fundación del Tucumán conmemoró las Bodas de Plata de la institución. García González advirtió sobre los desafíos que enfrenta el país y la provincia. Lacalle fue el orador central de la cena. Urtubey, entre los asistentes. Participó Regino Amado.

Cena tradicional.- Unos 500 asistentes se dieron cita en la cena de conmemoración de las Bodas de Plata de la Fundación del Tucumán, que se desarrolló entre la noche del viernes y la madrugada del sábado en la sede de la Sociedad Rural. El ex presidente de Uruguay, Luis Lacalle, como disertante de honor, el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey y el presidente subrogante de la Legislatura, a cargo del Poder Ejecutivo provincial, Regino Amado y las autoridades de la institución encabezaron la reunión que contó con la participación de importantes hombres de negocio y ejecutivos tucumanos. La cita tradicional ocupó el espacio central de las celebraciones de la Fundación. Un aire de admiración a Uruguay y una renovada valorización del espacio regional se instaló en la noche.
 
Funcionarios presentes.- Aunque para muchos fue una sorpresa la presencia del gobernador salteño (la Fundación viene trabajando con Pro-Salta y tiene contactos con Urtubey), la novedad estuvo en la presencia de miembros del Gobierno de José Alperovich. Distanciados en distintos tiempos del escenario político y económico, el Gobierno y la entidad cumpleañera comenzaron desde no hace mucho a transitar una relación de madurez que desembocó en esta presencia. Alperovich no estuvo por cuestiones familiares y su esposa la senadora Beatriz Rojkés envió una salutación. Regino Amado, junto al secretario general de la Gobernación, Ramiro González Navarro, el titular del Ente de Turismo, Bernardo Racedo Aragón y el secretario de Desarrollo Productivo, Jorge Feijoó evidenciaron el cambio. "Hay cosas en las que no coincidimos, pero valoramos el aporte de la institución, las distancias son coyunturales", dijo González Navarro.  

Por las mesas.- Luis Lacalle, Juan Manuel Urtubey y Regino Amado compartieron la cabecera con el presidente de la Fundación, José Manuel García González (foto de la izquierda) y Daniel Lucci (citricultor), Hugo Vismara (gerente general de Refinor), Oscar Luquín (empresario del rubro calzado) y Elsa, su señora, y Manuel Dickensen (Deloitte). En otras mesas se divisó a Federico Lanati, Joaquín Gargiulo, Felipe Salas, José Manuel Avellaneda, Julio Colombres, Víctor Pereyra, Roberto Sánchez Loria, Peter Björk (gerente de Scania), Eudoro Aráoz (presidente del Colegio de Abogados), los decanos de Económicas de la UNT y la Unsta, Santiago Di Lullo y Guillermo Di Lella, los legisladores Esteban Jerez y Marta Zurita y a Oscar Castillo, Juan José Budeguer, Jorge Posse, José María Nougués, Dermidio Martínez Zavalía, Ignacio Colombres Garmendia, Julio Quesada, Raúl Soria, Fernando Marengo, Jorge Rigourd, Edmundo Saieg, entre muchísimos otros. 

"Un espacio de debate".- García González abrió el tiempo de los discursos (foto de la derecha) ya entrada la cena y luego de la presentación de un video recordatorio. El presidente de la institución, que lideró un equipo que trabajó largamente en la organización del evento, subió emocionado al estrado. "No somos los dueños de la verdad y queremos seguir siendo un espacio de debate de ideas. Vemos con admiración en el Uruguay de hoy, el trabajo conjunto de su pueblo y sus representantes, mostrando un país unido detrás de un proyecto que prioriza el bien común", sostuvo.

Aplauso por los puentes.- Una referencia explícita al largo conflicto que mantuvieron la Argentina y Uruguay arrancó el primer aplauso de la noche. "Argentina y Uruguay no podemos ni debemos por ningún motivo estar divididos y como expresó el ex presidente Tabaré Vázquez, los puentes deben servir para unirnos y no para dividirnos", planteó García González. Y marcó los principales desafíos y dificultades que enfrenta el país. "La inflación es el principal tema de preocupación en el corto plazo. Este flagelo fue encarado con políticas poco acertadas, como la negación del problema y el control de precios", dijo y advirtió sobre el crecimiento del gasto público, la fuga de ahorros, un debilitamiento de las instituciones, la carga impositiva y la falta de seguridad. Tucumán se vio envuelta en una lógica nacional de unitarismo fiscal y político que parece difícil de modificarse", insistió y pidió mayor transparencia de las cuentas de públicas.

"La provincia está de pie".- Regino Amado, a cargo del Poder Ejecutivo provincial, se ganó el aplauso cuando se anunció su mensaje. Mesurado, advirtió que la Fundación del Tucumán ayuda a mirar la realidad más allá de la coyuntura y resaltó el rol crítico de la entidad. "La provincia y el país están de pie", recordó y apostó a la necesidad de trabajar en proyectos comunes con la región. Dijo que el Gobierno está dispuesto a la búsqueda del diálogo con todos los sectores. "Es evidente que el progreso de la sociedad exige perseverancia de todos", agregó. El discurso fue bien valorado.

Urtubey, de telonero.- Luego, el gobernador Urtubey se ganó aplausos y algunas risotadas por su discurso, en el que él mismo se definió como "telonero" de Lacalle, el orador principal. "Para todos los norteños es un honor que el ex presidente de Uruguay esté acá", sostuvo. Pidió que tucumanos y salteños aborden "los problemas comunes con miradas comunes, para buscar soluciones comunes". Recordó que la región NOA viene creciendo un 1,3% por arriba de la media, pero que ese impulso no es suficiente para dejar atrás el atraso y las dificultades. Tras una larga defensa de la necesidad del trabajo en conjunto del NOA, el gobernador entregó un recordatorio del acto. Urtubey, pasó la noche aquí.

Recuerdo a los próceres.- A las 0.20, recibido con aplausos, Lacalle arrancó con su discurso. Un recuerdo a Avellaneda, a Roca y a Alberdi le mereció casi una ovación. Carismático, valiéndose de unos apuntes escritos con su lapicera de tinta, el ex presidente uruguayo insistió en que la Argentina y Uruguay tienen inevitables conflictos, como consecuencia de la lucha de los puertos. Hizo un repaso histórico de las vicisitudes de la independencia de su país hasta llegar con críticas al Mercosur y al conflicto por la instalación de Botnia. "No había otra opción de decirle a la empresa, venga acá, no podíamos privarnos de una inversión de       U$S 1.600 millones; no fue un conflicto gratuito, Uruguay perdió U$S 500 millones", dijo. En una amarga queja al corte de Gualeguaychú, agregó: "ha nadie se le ocurriría que unos piqueteros franceses impidan el tránsito en el Canal de la Mancha. Fue una pelea de barrabravas y nos preocupa que se haya roto la cordialidad que había. Nos encontramos con un Gobierno (argentino) con el que no nos llevamos bien", insistió.

Fervor por Lacalle.- Lacalle se quejó de una "institucionalitis", en referencia a la creación de una serie de instituciones en la región; atacó al Mercosur por haber elegido como socio a Hugo Chávez y advirtió sobre los riesgos de crear una fuerzas armadas en la Unasur ("no me dan tranquilidad las armas puestas en manos de algunos gobernantes"). Defendió la creación del trabajo genuino en el ámbito privado y dijo que pagar salarios es una buena noticia. A la 1.08 del sábado dejó el estrado envuelto en aplausos y elogios. La fiesta terminó más tarde, entre el entusiasmo de los organizadores y la buena recepción de los asistentes a la cena.