La carga tributaria se vuelve negativa cuando llega a niveles que desalientan la producción

Punto de Vista. Por Eduardo Robinson, Director del Área de Economía de la Funadación del Tucumán.

Para calcular la presión tributaria en una jurisdicción hay que considerar la totalidad de los recursos propios y no sólo determinados tributos; por ejemplo, Ingresos Brutos o Sellos. 

El indicador básico de presión fiscal es la recaudación tributaria en relación con el tamaño de la economía. Considerando este indicador, entre 2000 y 2008, se observa que Tucumán tiene el porcentaje más elevado del NOA: alcanza al 7%, mientras que Catamarca arroja el menor, con un 2%. En 2008 (último dato oficial sobre PBG provincial), la recaudación de impuestos propios como porcentaje del Producto Bruto Geográfico (PBG) alcanzó el 10% en Tucumán, el 7% en Salta, y menos del 4% en el resto de las provincias del NOA. En el mismo período se verifica que la recaudación de Tucumán fue la de mayor crecimiento en el NOA, alcanzando un 177% en términos reales, mientras que su economía se expandió un 30%, y el gasto público creció un 82%.

Otro criterio para analizar la presión fiscal es el porcentaje del total de ingresos presupuestados que representan los recursos tributarios provinciales frente a los de origen nacional. En ese caso, en Tucumán estaba proyectado para 2010 que el 26% de los recursos fueran de origen provincial (en Salta, la estimación era del 20%, y en el resto de las provincias oscilaba entre 10% y 12%). Una lectura positiva de esto es que, por el tamaño de su economía, Tucumán tiene una mayor autonomía fiscal respecto de la Nación, en comparación con el resto del NOA.

La presión fiscal se vuelve negativa cuando llega a niveles que desalientan la actividad productiva. Puede traducirse en erosión del ingreso de los ciudadanos y en un elevado incentivo a evadir o eludir impuestos. 

La legitimidad de imponer tributos para financiar la provisión de bienes públicos depende de que los tributos resulten razonables, sensatos y suficientes en cantidad y calidad, de manera de no debilitar la competitividad de la economía.

  • Por Eduardo Robinson, Director del Área de Economía de la Funadación del Tucumán.